Colegios colombianos con sello verde

El Rochester, el Gimnasio Moderno y la Escuela Pedagógica Experimental son tres instituciones educativas de Colombia que siguen prácticas medioambientales y hacen ahorro energético y de agua

El Colegio Rochester en el céntrico departamento de Cundinamarca, en Colombia, es el único de América Latina que tiene certificación LEED Gold, que garantiza que tanto la construcción como la forma en que opera son amigables con el medio ambiente.

Pero no es la única institución educativa de Colombia que acoge modelos sustentables para disminuir su huella ambiental. Al igual que el Gimnasio Moderno y la Escuela Pedagógica Experimental (EPE), se ha puesto la capa verde para promover iniciativas de reutilización, innovación y ahorro de los recursos.

El Colegio Rochester usa jabones biodegradables, opera con bajo consumo eléctrico y de agua y el propio suelo libera calor los edificios; además tiene una huerta, un invernadero y han plantado 400 especies nativas tanto en el colegio como en el municipio donde está ubicado. Sin embargo, lo que más sorprende son las distintas alternativas que utilizan para disminuir su consumo de agua y energía.

Usa energía solar para calentar el agua de las duchas y la piscina, el 12% de la demanda eléctrica del campus.

El Gimnasio Moderno, con cien años de existencia, se impuso el reto de educar para la sustentabilidad, lo que, según el profesor Mauricio Álvarez, implica formar ciudadanos conscientes independientemente del camino que escojan. Por esto, el colegio ha desarrollado una serie de proyectos que buscan hacer más verde el espacio que tienen en la ciudad.

Desde hace cinco años, tanto alumnos como profesores han trabajado en la siembra de árboles nativos en el colegio, una reforestación masiva que les ha permitido tener alrededor de 2.800 plantas de 30 especies nativas.

La Escuela Pedagógica Experimental, el tercero de los colegios “verdes”, adoptó una política de reutilización y recuperación del conocimiento ancestral, con lo que busca demostrar que se pueden desarrollar procesos de producción amigables con el medio ambiente a bajos costos.

Por ejemplo, los alumnos de los grados más altos han creado maracas y zampoñas reutilizando distintos materiales, sin gastar dinero. Y en vez de comprar abono para la huerta, la EPE utiliza los residuos de la cocina y hacen compostaje.

Fuente: Artículo originalmente publicado en El Espectador | versión IQLatino

Imagen: arqlinks.com