El potencial del aprendizaje móvil en América Latina

América Latina es una de las regiones del mundo más proactivas en la integración de nuevas tecnologías en la política educativa. Sin embargo, los programas en la región se han enfocado casi exclusivamente en la provisión de laptops en las escuelas a través de políticas “uno a uno”, que hasta ahora han dado resultados decepcionantes, con muestras de mejoras de aprendizaje limitadas. El enfoque en estas iniciativas dificulta la justificación de las grandes inversiones de tiempo, esfuerzo y recursos que se han hecho. Esto no implica que el uso de TIC (tecnologías de la información y comunicación) en la educación sea un fracaso, sino más bien invita a considerar las opciones disponibles y buscar alternativas que puedan dar mejores retornos.

El aprendizaje móvil (también conocido como mobile learning o m-learning) es un concepto dentro del aprendizaje con tecnologías que se caracteriza por su enfoque en el uso de dispositivos móviles (celulares, tablets, etcétera), para crear una experiencia de aprendizaje ubicua. La portabilidad de la tecnología facilita las oportunidades de aprendizaje: este ya no está atado al salón de clases y puede ocurrir en cualquier momento o lugar. El uso de los teléfonos móviles para el aprendizaje, en lo cual nos vamos a enfocar, es una modalidad de aprendizaje dentro de las múltiples que incluye el m-learning.

El m-learning con dispositivos móviles tiene gran potencial en América Latina. Un estudio reciente del Banco Mundial revela que 87 de cada 100 personas en América Latina posee un teléfono móvil. La disponibilidad de la banda ancha móvil también está aumentando considerablemente. Se estima que para el 2020 los smartphones representaran el 68 por ciento de las conexiones totales y que 76 por ciento de la población latinoamericana tendrá banda ancha móvil disponible. Su amplia proliferación y uso cotidiano hacen que sea una herramienta fácil de integrar con pocos costos de adopción.

Usos del aprendizaje móvil

Los dispositivos móviles pueden ser útiles para mejorar la educación de maneras directas e indirectas. En particular, pueden ayudar con la alfabetización, el refuerzo académico, la gestión docente, el manejo de sistemas educativos y las evaluaciones de aprendizaje.

Alfabetismo: La disponibilidad de celulares en zonas difíciles de acceder hace que sea un dispositivo ideal para el aprendizaje con tecnologías en estas áreas. En Colombia, por ejemplo, el Programa Nacional de Alfabetización utiliza dispositivos móviles como plataforma de aprendizaje. El gobierno entrega celulares que tienen un SIM cargado con módulos de contenido educativo y autodirigido. El propósito es mejorar las competencias básicas de alfabetización. Este proyecto es especialmente accesible pues no requiere de internet y puede ser utilizado por cualquiera que reciba el aparato.

Refuerzo académico: A través del desarrollo de aplicaciones y programas específicos, los celulares también se pueden utilizar para apoyar el refuerzo académico. Esta es una de las utilidades más desarrolladas del aprendizaje móvil: hay miles de aplicaciones educativas para smartphone globalmente. El lanzamiento de la aplicación para smartphone Educando del Ministerio de Educación de República Dominicana es un ejemplo de este tipo de proyecto a gran escala. Esta aplicación sirve como una herramienta de repaso para estudiantes que actualmente se están preparando para los exámenes nacionales.

Gestión y capacitación docente: La nueva iniciativa del Ministerio de Educación del Perú, Somos Docentes, muestra cómo los teléfonos celulares también pueden ser utilizados como una herramienta para apoyar a profesores. Este es un nuevo programa de mensajería instantánea en el cual un docente puede inscribirse gratuitamente para recibir información y anuncios del ministerio sobre temas educativos, buenas prácticas y recomendaciones pedagógicas. Al igual que el Programa Nacional de Alfabetización en Colombia, una versatilidad adicional de este proyecto es que no requiere banda ancha móvil.

Sistemas educativos: Los celulares también pueden ayudar a la administración de sistemas educativos. A través de los celulares se puede facilitar la comunicación, la disponibilidad de información y la gestión de sistemas educativos, especialmente en zonas rurales. Así ocurrió en Mendoza, Argentina, donde muchas escuelas tienen acceso limitado a computadoras y/o internet, lo cual dificulta la supervisión de sistemas escolares y la colección de información. Como solución, en 2010 el gobierno de la provincia distribuyó celulares smartphone con datos ilimitados a los supervisores escolares para que pudieran registrar información y monitorear el progreso de sus escuelas gracias a la amplia disponibilidad de una banda ancha móvil.

Evaluaciones: El uso de teléfonos móviles para evaluaciones estandarizadas básicas puede ayudar a aumentar la eficiencia y a reducir los costos de las evaluaciones estandarizadas de aprendizaje de forma considerable. Por ejemplo, en Paraguay se lanzó la Evaluación de Aprendizaje a través de Celulares a nivel nacional. A través de este programa, se mandaron mensajes de texto con preguntas de selección simple, diseñadas por especialistas del currículo nacional, a alumnos por todo el país. Este sistema permitió mandar los resultados directamente a una base de datos virtual, lo cual conllevó a ahorros significativos en términos de tiempo, dinero y capital humano.

Barreras para el aprendizaje móvil

Falta de evaluación y evidencia: Las iniciativas de aprendizaje móvil en la región son mayormente limitadas y esporádicas. En particular, hay falta de evaluación y seguimiento, lo cual implica que hay muy pocos resultados o pruebas con respecto a cómo esta tecnología puede estar ayudando (o no) a mejorar el aprendizaje. El fracaso que fueron los proyectos uno a uno de provisión de laptops, particularmente en países que invirtieron grandes sumas de dinero, demuestra los peligros que pueden surgir de sobrevalorar proyectos o ideas que no ha sido evaluados a gran escala y con precisión. Asimismo, el hecho de que ya se invirtió una gran cantidad de tiempo y recursos en los proyectos de educación con un enfoque en laptops podría detraer a ciertos gobiernos de querer involucrarse con otras nuevas tecnologías. A pesar de los menores costos, los gobiernos pueden considerar que ya han cumplido con su “cuota” de políticas TIC por el momento.

Asequibilidad de banda ancha móvil: La disponibilidad de banda ancha móvil no implica que todas las familias con acceso a ella puedan pagarla. Aunque los costos de la banda ancha en la región han bajado significativamente, representando el 3,84 por ciento del PIB per cápita en el 2014, estos porcentajes aún son mucho más altos que los costos promedios en países desarrollados donde equivale al 0,1 por ciento del PIB per cápita. Asimismo, es importante considerar la desigualdad en la región, y cómo estos costos varían por ingresos. Un reporte de 2016 muestra que para el 40 por ciento de la población de menores ingresos en América Latina, la propiedad móvil representa el 17 por ciento de su ingreso, mientras que para el 20 por ciento de la población de mayores ingresos, este gasto representa solo el 2 por ciento de su ingreso.

Falta de aptitudes digitales: Muchos usuarios móviles y de smartphones carecen de las habilidades para poder entender y aprovechar plenamente el potencial del internet y la tecnología móvil. Para poder incorporar el aprendizaje móvil al mundo educativo en América Latina se necesita asegurar ciertos niveles mínimos de alfabetismo digital, especialmente en los docentes. Un estudio publicado en 2012 muestra que existe una correlación positiva entre la alfabetización digital y el acceso al internet, por lo cual la conectividad al internet fijo o de banda ancha es otro desafío que hay que enfrentar para solucionar los problemas de analfabetismo digital. La falta de infraestructura tecnológica también limita a muchos usuarios de dispositivos móviles, lo cual evita que puedan maximizar los beneficios del internet.

Recomendaciones

Incorporar tecnología a la pedagogía: Una de las principales lecciones del proyecto One Laptop Per Child (OLPC) en Perú es que la tecnología no puede remplazar a un buen docente o una pedagogía. Esto también aplica al m-learning. La tecnología móvil puede facilitar el aprendizaje, permitiendo que este ocurra en más tiempos y lugares, pero debe servir como un complemento a la educación en clase y al trabajo del docente. Por lo tanto, se recomienda incorporar los dispositivos móviles como herramientas que apoyen un currículo más completo. Asimismo, se debe optimizar el entrenamiento docente en tecnologías móviles en educación para que los maestros, que en su mayoría ya utilizan celulares en el día a día, se sientan cómodos incorporándolas en sus prácticas pedagógicas.

Participación estatal: Hasta ahora los mayores avances del aprendizaje móvil en la región han ocurrido desde el sector privado. La participación del sector público y la cooperación intersectorial son clave para el éxito del aprendizaje móvil y el uso de celulares en educación a gran escala. Estas pueden ocurrir entre gobierno, empresas, institutos académicos, ONG y/o empresas de telecomunicación.

Creación de contenido relevante: Un desafío actual que puede ser tomado como una oportunidad de desarrollo es la falta de contenido relevante para América Latina, principalmente debido a que gran parte del material en línea solo está disponible en otros idiomas (principalmente inglés) o está dirigido a otras regiones del mundo. Por lo tanto, en el proceso de provisión de tecnologías es imperativo asegurar que haya un contenido y material relevante y útil para la audiencia que lo use.