Cacao en Broma: el chocolate venezolano que conquista Madrid desde la puerta amarilla

El mundo no sería igual sin chocolate. Y en Madrid, un emprendimiento venezolano ha convertido este manjar de dioses en una experiencia sensorial y cultural. Se trata de Cacao en Broma, un obrador fundado por Hernán (“Nancho”) Rodríguez y su esposa María Alexandra, con el respaldo de sus socios Luis Delgado Contreras e Isabel de Oteyza, que ha logrado crear un espacio donde tradición, innovación y diseño se encuentran.

Isabel, Nancho y Maria Alexandra y Luis Delgado, los socios de Cacao en Broma

De hobby casero a obrador con identidad

Lo que comenzó como un experimento casero entre amigos, con una pequeña máquina para hacer chocolate y muchas pruebas fallidas, pronto se transformó en un proyecto con futuro.

“Luis y yo nos filmábamos, hacíamos chocolate, el que quedaba mal lo botábamos, el que quedaba bueno lo regalábamos… hasta que un día María Alexandra se cansó de que la casa estuviera invadida de cacao y máquinas, y nos dijo que montáramos un negocio”, recuerda Nancho Rodríguez.

Ese hobby se convirtió en obrador cuando encontraron un local en la calle López de Hoyos de Madrid, que reformaron durante un año hasta abrir las puertas de lo que hoy es Cacao en Broma.

Una tradición que viaja con la diáspora

El nombre Cacao en Broma tiene una doble resonancia. Por un lado, coincide con la bebida tradicional venezolana del mismo nombre, una infusión ligera de cacao tostado y molido que se comparte en celebraciones comunitarias en las costas de Venezuela, símbolo de identidad afrovenezolana y de memoria cultural. Pero, al mismo tiempo, como explica su fundador Nancho Rodríguez, en su caso, la inspiración vino de la etimología científica: Theobroma cacao, que en griego significa “alimento de los dioses”. 

“A las tres de la mañana se me ocurrió el nombre. Desperté a María Alexandra y le dije: vamos a llamarlo Cacao en Broma. Y ella me dijo: ‘acuéstate a dormir’… Así nació el nombre”, cuenta entre risas Nancho.

De esa madrugada en la que se le ocurrió la idea, nació un nombre que une tradición, ciencia y relato personal.

El sabor y la memoria en cada tableta

En el obrador, se trabaja bajo la filosofía bean to bar: cuidar la trazabilidad y respetar el origen de cada grano. Se elaboran chocolates con unas nueve variedades de cacao venezolano, entre ellas el Criollo Porcelana y el Sur del Lago, junto con cacaos de Ecuador, Guatemala, Sierra Leona, Colombia y El Salvador.

Diseño con alma y relato

El proyecto ha evolucionado: pasaron de producir chocolates para distintas marcas o negocios a desarrollar su propia identidad y portafolio de productos. Para el diseño de empaques, confiaron en Barceló Estudio, que creó un packaging inspirado en el Theobroma cacao, con ilustraciones de dioses griegos que simbolizan el carácter de cada chocolate.

Los empaques, elaborados en papel Arena Rough Ivory 250 gr de Fedrigoni, transmiten elegancia y autenticidad, convirtiendo cada tableta en un objeto cultural y estético.

El branding de Cacao en Broma

Conexión con Venezuela desde la diáspora

Más allá de un negocio gastronómico, Cacao en Broma es también un proyecto de conexión y solidaridad con Venezuela. Buena parte de la materia prima proviene de haciendas y productores venezolanos que, a pesar de la prolongada y trágica crisis del país, siguen cultivando cacao con resiliencia y esperanza.

De esta manera, el emprendimiento no solo representa a la diáspora en España, sino que también apoya directamente a quienes, desde los campos venezolanos, mantienen viva la tradición y calidad del cacao criollo.

Más que chocolate: un espacio cultural

Cacao en Broma es también un lugar de encuentro. En su local de la puerta amarilla se organizan catas, talleres y actividades que acercan al público madrileño y europeo al cacao venezolano y a sus tradiciones.

El futuro: crecer sin perder la esencia

Consolidarse en España y dar el salto a Europa es el próximo reto.

“Queremos crecer, llegar al mercado europeo y, quién sabe, quizás dejar una fábrica como legado a nuestros hijos y nietos. Pero lo más importante es que nunca deje de divertirnos. Cacao en Broma también significa broma en el sentido de disfrute, algo que te anima y que nos encanta vivir a plenitud”, afirma Nancho Rodríguez.

La buena noticia

Hoy, Cacao en Broma es un ejemplo de cómo la diáspora venezolana transforma la nostalgia en innovación, llevando a Madrid no solo un producto de excelencia, sino también una historia de familia, creatividad y resistencia que se saborea en cada taza, bombón y tableta.