Expertos se reunieron con la prensa para debatir sobre la expansión de la vigilancia a inmigrantes. Nicole Alvarez denunció un “sistema de vigilancia digital” con datos fiscales y médicos; Emerald Tsay alertó sobre recolección masiva de ADN, y Sophia Cope sobre redes sociales y fronteras
El 5 de septiembre de 2025, tuvo lugar una rueda de prensa nacional titulada “Expanding Surveillance of Immigrants — At What Cost?”.
En ella, tres expertas en política tecnológica, privacidad y libertades civiles analizaron el creciente uso de herramientas de vigilancia bajo la administración de Donald Trump y sus riesgos para la democracia.

Nicole Alvarez: “Un sistema que amenaza la privacidad de todos”
La primera ponente fue Nicole Alvarez, analista sénior de políticas tecnológicas en el Center for American Progress. Ella advirtió que su investigación reciente documenta cómo la administración Trump está utilizando los registros sensibles de los estadounidenses para levantar lo que denomina una “torre de vigilancia digital”.
“Es un sistema en rápida expansión que amenaza no solo a las comunidades inmigrantes actualmente perseguidas por esta administración, sino los derechos de privacidad de todos los estadounidenses”.

Alvarez explicó dos fenómenos principales: el abuso de datos secundarios y la centralización de registros federales. Sobre el primero, señaló: “Hemos visto que el IRS comenzó a compartir datos de contribuyentes con ICE para ayudar a identificar y deportar a inmigrantes que pagaron impuestos de buena fe”.
Este cruce de datos, agregó, erosiona la confianza pública y podría desincentivar a inmigrantes indocumentados a cumplir con sus obligaciones fiscales, lo que se traduciría en “miles de millones en ingresos perdidos” para el Estado.
Sobre la centralización de bases de datos federales, Alvarez alertó:
“Estamos viendo un cambio a gran escala hacia la centralización de datos, lo que elimina salvaguardas legales y reduce la transparencia”.

Emerald Tsay: “La vigilancia genética está creciendo de forma drástica”
Tsay, asociada del Centro de Privacidad y Tecnología de Georgetown, repasó investigaciones de su organización.
“En nuestro informe ‘American Dragnet’ revelamos que ICE usa la vigilancia digital para monitorear la vida de la mayoría de las personas en Estados Unidos”.
También expuso hallazgos de «Rating the Genome», que documenta cómo el gobierno federal amplió drásticamente la recolección de ADN bajo poderes migratorios:
“El gobierno ha estado recolectando ADN bajo la suposición de que las personas cometerán crímenes en el futuro”.
Tsay subrayó que estas prácticas no afectan solo a inmigrantes: “Este poder ahora está en manos de un gobierno cada vez más autoritario, y ya hemos visto que se utiliza no solo para hacer cumplir la ley migratoria, sino también para la represión política”.
Sophia Cope: “La vigilancia en redes sociales enfría la libertad de expresión”
Sophia Cope, abogada sénior en la Electronic Frontier Foundation, se centró en la vigilancia de redes sociales y los registros de dispositivos en la frontera.
Recordó que desde el primer gobierno de Trump se añadió a las solicitudes de visa la pregunta sobre cuentas en redes sociales de los últimos cinco años:
“Obviamente, el objetivo es que los funcionarios consulares revisen las redes sociales públicas y evalúen si deben otorgar una visa”.
Cope señaló que la política actual va más allá: “Han anunciado que van a involucrarse en una ‘evaluación continua’ de todas las personas con visa en Estados Unidos, lo que incluye mirar sus redes sociales”.
Esto, advirtió, genera un fuerte efecto inhibidor: “Mucha gente está limpiando sus redes o eligiendo no hablar sobre ciertos temas, especialmente políticos, por miedo a que se les revoque la visa o el estatus”.
Finalmente, sobre los registros de dispositivos en la frontera, explicó que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) se ha otorgado a sí misma autoridad para realizar búsquedas básicas y forenses en teléfonos y computadoras de cualquier viajero. Esto afecta tanto a inmigrantes como a ciudadanos estadounidenses.
El panel concluyó con un mensaje común: lo que comienza como vigilancia dirigida a inmigrantes se convierte rápidamente en una infraestructura que afecta a toda la población. Como dijo Alvarez:
“La vigilancia de inmigrantes es solo el punto de partida. Una vez creados, estos sistemas y prácticas rara vez se quedan en su caja original”.
