La guerra en Irán llega a las gasolineras y la comunidad hispana siente el impacto

Por Johani Carolina Ponce

Desde Florida hasta Kansas, desde Georgia hasta Pennsylvania, la Operación Epic Fury (Operación Furia Épica, en español), nombre con el que la Casa Blanca designó los ataques contra Irán, llegó a las gasolineras de Estados Unidos con una factura inmediata. Según AAA, el promedio nacional pasó de $2.98 el 28 de febrero a $3.94 el 23 de marzo, un incremento de casi un dólar en menos de un mes. Para los más de 63 millones de hispanos que viven en el país, el golpe llega en un momento de vulnerabilidad económica sostenida.

Un mercado mundial, millones de presupuestos locales

Cuando se inició la Operación Epic Fury el 28 de febrero, Teherán bloqueó el Estrecho de Ormuz, el canal por donde transita una quinta parte del petróleo mundial. Los precios del crudo cruzaron los $100 por barril en cuestión de días y ese golpe no distinguió entre estados caros y baratos, entre costas y llanuras. Alexandra Muñoz no necesitó ver las noticias para entenderlo. “En un abrir y cerrar de ojos la gasolina subió”, dijo la residente de Miami mientras cargaba combustible en una estación de South Miami.

El alza no es igual para todos

Los números varían por estado, pero el patrón es el mismo. En Florida, el galón subió de $2.88 a $3.49 en los primeros siete días del conflicto. En Georgia llegó a $3.76, casi un dólar más que en febrero. En Louisiana, históricamente uno de los estados más baratos, el galón pasó de $2.51 a $3.55 en exactamente un mes. En Pennsylvania, donde el impuesto estatal a la gasolina es de 57.6 centavos por galón, el cuarto más alto del país, el galón subió de $3.12 a $3.82. En Missouri, que junto a Kansas compite por los precios más bajos del país, el galón pasó de $2.50 a $3.25. Kansas registró el menor incremento proporcional, pero no escapó: de $2.47 a $3.26 en el mismo período.

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Según un análisis de Oxford Economics, los hogares de ingresos bajos y medianos destinan un porcentaje mayor de su presupuesto a la gasolina, por lo que sienten los aumentos con más fuerza. Jerry Dalpiaz, residente de Covington, Louisiana, lo dijo sin rodeos: “Me da pena por mis conciudadanos que viven al día porque tienen que manejar para ir al trabajo. Necesitan alivio y no parece que vaya a llegar pronto”. Amanda Acosta, también residente de Louisiana, fue más directa aún: “Las cosas están difíciles para todos en este momento. Estoy poniendo mucho menos gasolina y pagando mucho más dinero”.

Una comunidad que depende del carro

Para la comunidad hispana, la dependencia del automóvil convierte cada centavo de alza en un golpe directo al presupuesto.En Miami-Dade, el 79,6% de los trabajadores se traslada en carro. En Georgia, el 70,9%. En Louisiana, el 78,6%. En Kansas, el 75,4%. En Pennsylvania y Missouri, las cifras siguen el mismo patrón. Para millones de familias hispanas empleadas en la construcción, la agricultura, los servicios, la industria y otros sectores, el carro no es una opción sino la única manera de llegar al trabajo. Christian Hernández, un joven latino de 17 años en Georgia, lo resumió así: “Es muy estresante andar buscando qué gasolinera tiene el precio más bajo”.

Sin alivio inmediato

Para Jennifer McKeown, economista en jefe de Capital Economics, un conflicto prolongado que mantenga el petróleo entre $90 y $100 por barril “sería un freno significativo para la economía global”. Ken Medlock, director del Centro de Estudios Energéticos del Baker Institute de Rice University, fue más directo: “Si el precio del petróleo sube, la gasolina sube en paralelo”. El gobierno federal liberó 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo, parte de un esfuerzo de más de 30 países para inyectar 400 millones de barriles al mercado. Pero mientras el Estrecho de Ormuz permanezca bloqueado, los expertos advierten que el alivio será parcial.

Según la Agencia de Información de Energía de Estados Unidos, EIA, el precio del crudo Brent se mantendrá por encima de los $95 por barril durante los próximos meses. Mark Wolfe, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Directores de Asistencia Energética, fue directo: “Las familias de bajos y medianos ingresos tienen muy poco ingreso discrecional, así que si el costo de la gasolina sube $50 al mes, eso no es accesible y tienen que sacrificar algo más”.