Un El Niño potencialmente histórico se fortalece y podría alterar el clima de Estados Unidos este invierno

El fenómeno podría alcanzar una intensidad sin precedentes, con mayor riesgo de inundaciones en California y el sureste de Estados Unidos, mientras otras regiones podrían enfrentar sequías

El fenómeno de El Niño que se desarrolla actualmente en el Pacífico podría convertirse en uno de los más intensos registrados y provocar importantes alteraciones en los patrones meteorológicos de Estados Unidos y otras partes del mundo durante los próximos meses.

Daniel Swain, científico climático de University of California Agriculture and Natural Resources (UC ANR) y del NSF National Center for Atmospheric Research (NCAR), explicó que las proyecciones sitúan al actual episodio por encima de los niveles alcanzados por los eventos más fuertes observados anteriormente. 

Juan Moccagatta – Pexels

“El Niño ha llegado y continúa fortaleciéndose”, señaló Swain.

¿Qué es El Niño y por qué importa?

El Niño es un fenómeno natural asociado con un calentamiento inusual de las aguas del Pacífico tropical oriental. Aunque comienza en el océano, puede modificar la circulación de la atmósfera y, con ello, alterar las lluvias, temperaturas y trayectorias de las tormentas en distintas partes del planeta.

La intensidad prevista para el actual episodio es uno de los aspectos que más llama la atención.

Swain aclaró que la expresión “Super El Niño”, aunque ampliamente utilizada, no corresponde a una categoría científica oficial.

“No existe una definición formal de un Super El Niño. Es simplemente equivalente, en términos funcionales, al término científico de un El Niño muy fuerte”, explicó.

Sin embargo, las proyecciones actuales podrían ir más allá de lo observado en otros episodios de gran intensidad.

“Yo sugeriría que quizás necesitamos una nueva categoría de El Niño extremo, porque el pronóstico para este año es genuinamente extremo”, afirmó. “Supera ampliamente incluso los eventos muy fuertes que hemos visto históricamente”. 

El fenómeno podría alcanzar su máxima intensidad entre octubre y diciembre, probablemente alrededor de noviembre. Sus mayores efectos fuera de las zonas tropicales, sin embargo, podrían aparecer después.

“Los impactos máximos probablemente no llegarán hasta diciembre a marzo, o incluso más tarde en algunos lugares”, dijo Swain. 

El Niño se superpone al calentamiento global

El actual episodio ocurre además en un planeta que ya registra temperaturas más elevadas como consecuencia del calentamiento global provocado por las actividades humanas.

Swain describió a El Niño como una especie de calentamiento global temporal y natural que, durante este ciclo, se suma al calentamiento de largo plazo.

“Este año vamos a tener ambos apilados uno encima del otro”, señaló.

La combinación puede contribuir a un aumento del calor extremo, las precipitaciones intensas y las sequías en distintas regiones del mundo. El Niño también modifica las trayectorias habituales de las tormentas, haciendo que determinadas zonas sean más propensas a recibir lluvias o experimentar períodos secos. 

California, entre las zonas bajo mayor atención

California podría ser una de las regiones estadounidenses donde los efectos sean más visibles.

Las aguas frente a las costas del centro y sur del estado ya presentan temperaturas considerablemente superiores a lo normal y, según Swain, se espera que ese calentamiento aumente y se extienda hacia el norte durante los próximos meses. 

Las aguas más cálidas también pueden aumentar la humedad durante episodios de calor y dificultar que el cuerpo reduzca su temperatura mediante la sudoración, especialmente durante las noches.

Otro de los principales riesgos será el aumento temporal del nivel del océano asociado con El Niño. Ese incremento podría coincidir en noviembre y diciembre con mareas astronómicas particularmente altas y con el aumento del nivel del mar a largo plazo relacionado con el cambio climático. 

La combinación podría provocar inundaciones costeras, erosión de playas, grandes olas y problemas en comunidades bajas conectadas con bahías y estuarios.

“Existe la posibilidad de que veamos inundaciones costeras récord este año”, advirtió Swain. 

El científico también anticipó un invierno probablemente más húmedo de lo habitual en el centro y sur de California.

“Este no es un evento ordinario de El Niño”, afirmó.

Swain matizó que El Niño no garantiza por sí mismo un invierno lluvioso en California, pero un episodio excepcionalmente fuerte aumenta las probabilidades de precipitaciones y, con ellas, el riesgo de inundaciones tanto costeras como tierra adentro. 

Un mapa desigual para Estados Unidos

Los efectos previstos varían considerablemente según la región.

La cuenca baja del río Colorado podría registrar precipitaciones superiores al promedio, lo que supondría cierto alivio para áreas de Arizona y Nuevo México afectadas por la sequía.

En cambio, el noroeste del Pacífico, especialmente Washington y el sur de Columbia Británica, podría experimentar un empeoramiento de las condiciones secas. Para Utah, Colorado y la cuenca alta del río Colorado, Swain indicó que las señales son menos claras.

Una de las proyecciones con mayor grado de confianza corresponde al sureste de Estados Unidos. Florida, Georgia y las Carolinas podrían tener un invierno muy húmedo, con posibilidades de aliviar la sequía, pero también con un mayor riesgo de inundaciones. 

Swain no ofreció durante sus declaraciones una proyección específica para Pensilvania.

 Los Ángeles: prepararse antes de que lleguen los mayores impactos

Nester Ventini, de Hispanic LA, preguntó si el próximo El Niño debería considerarse una amenaza estratégica para Los Ángeles y si era necesario reforzar de inmediato los recursos destinados a la prevención de desastres.

Swain explicó que los efectos más fuertes en California probablemente se concentrarán en el sur del estado, incluida el área de Los Ángeles. Señaló que ya se pueden observar algunas medidas preventivas, como la construcción de grandes barreras de arena en zonas costeras para protegerlas frente al aumento previsto del nivel del mar y la actividad de las olas. 

No obstante, pidió evitar presentar el escenario como una catástrofe inevitable.

“Esto no es un desastre inminente. Tampoco es un desastre garantizado”, dijo. 

El riesgo no se limita a las costas. Swain mencionó posibles interrupciones en corredores de transporte y un mayor peligro de inundaciones, deslizamientos y flujos de escombros, particularmente en áreas afectadas previamente por incendios forestales. También advirtió que las inundaciones urbanas podrían extenderse a lugares que tradicionalmente no han sufrido los mayores impactos.

Para el científico, los meses que quedan antes del período de mayor riesgo representan una oportunidad.

“Tenemos una buena oportunidad, una pista bastante larga frente a nosotros antes de que la mayoría de los impactos negativos puedan materializarse, y eso nos da tiempo real para potencialmente hacer algo al respecto”, afirmó. 

¿Puede El Niño ayudar al río Colorado?

Alvin Galloway, de KRDP en Phoenix, preguntó cómo un El Niño de gran intensidad podría afectar la prolongada sequía que atraviesan Arizona y otros estados del suroeste, así como los niveles de los embalses del sistema del río Colorado.

Swain respondió que el escenario más probable es que la cuenca baja tenga un invierno con precipitaciones al menos cercanas al promedio y posiblemente superiores.

“Esta es la pregunta del millón de dólares, pero probablemente esté más cerca de ser la pregunta del billón de dólares, considerando lo que está en juego”, dijo. 

Aun en un escenario excepcionalmente lluvioso, el problema de fondo permanecería.

“Quizás incluso el año más húmedo registrado no resolvería el problema”, advirtió.

Un buen invierno podría ofrecer un alivio temporal, pero Swain señaló que no revertiría la trayectoria de largo plazo de la cuenca, afectada por el calentamiento climático, una creciente aridez y una demanda de agua que supera la oferta disponible. 

Los posibles efectos sobre la salud

Sunita Sohrabji preguntó sobre los impactos de El Niño en la salud y la posibilidad de un aumento de enfermedades asociadas con bacterias y otros patógenos.

Swain explicó que tanto las inundaciones como las sequías pueden incrementar el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, principalmente en lugares donde el acceso a agua limpia y los sistemas de tratamiento son más vulnerables.

En Estados Unidos, señaló que el riesgo puede ser mayor en algunas comunidades rurales y tierras tribales que no siempre disponen de acceso confiable a agua potable. 

El científico también destacó la llamada fiebre del valle, una infección causada por un hongo presente en el suelo en áreas como Arizona y California.

El hongo puede desarrollarse en terrenos húmedos y dispersarse posteriormente cuando las condiciones se vuelven secas y ventosas.

“Hay una posibilidad razonable de que veamos un aumento probablemente el próximo verano y otoño”, dijo Swain. 

Ciudades diseñadas para un clima diferente

Laslo Bartis, periodista de un medio húngaro en Florida, planteó qué cambios de infraestructura y planificación urbana deberían considerar las comunidades para prepararse.

Swain relacionó esas necesidades con las adaptaciones que las ciudades tendrán que realizar frente al cambio climático.

“Un El Niño realmente grande nos da casi una vista previa del futuro dentro de una década”, explicó.

“En cierto modo, un El Niño realmente grande en 2026 nos dice un poco cómo será el clima de 2030 de manera más regular”. 

Muchas comunidades, añadió, tienen viviendas construidas en zonas propensas a inundaciones o edificios diseñados cuando los episodios de calor extremo eran menos intensos y prolongados.

Swain recomendó pensar en medidas que reduzcan riesgos sin generar vulnerabilidades adicionales y destacó un problema concreto: muchas personas que viven en zonas con alto riesgo de inundación no cuentan con un seguro específico contra ese tipo de desastre.

“Este sería un gran año para considerar si quieren investigar esa posibilidad”, señaló, aunque reconoció que esa cobertura no está al alcance de todos. 

El Niño Costero y la nieve

Sarah Aptiz, desde Florida, preguntó por la diferencia entre El Niño y El Niño Costero.

Swain explicó que El Niño Costero se refiere específicamente al calentamiento de las aguas cercanas a las costas de Perú, mientras que El Niño en sentido más amplio comprende una extensa región del Pacífico tropical oriental.

En este caso, ambos están ocurriendo simultáneamente, con aguas muy cálidas junto a las costas de Perú y Ecuador y a través del Pacífico oriental. 

Otra de las preguntas se centró en cómo las mayores precipitaciones podrían afectar la acumulación de nieve en Sierra Nevada.

“La respuesta corta es: depende”, respondió Swain.

Aunque las precipitaciones probablemente estarán por encima del promedio, las temperaturas más altas pueden hacer que una mayor proporción caiga como lluvia y no como nieve.

El resultado podría ser un invierno húmedo y relativamente cálido, con abundante nieve en elevaciones muy altas y una acumulación menor en áreas más bajas.

“Probablemente húmedo, pero no necesariamente frío, especialmente si incorporamos el calentamiento global”, explicó. 

¿Existe relación con los tsunamis?

Pamela Anchang preguntó si El Niño puede aumentar la posibilidad de tsunamis.

“Por lo que sabemos, no aumenta en absoluto su probabilidad”, respondió Swain.

Los tsunamis suelen producirse por terremotos, deslizamientos u otros eventos geológicos, fenómenos que El Niño no provoca.

Swain introdujo, sin embargo, una salvedad: si por coincidencia ocurriera un terremoto en el Pacífico capaz de generar un tsunami, este podría resultar más destructivo en determinados lugares si el nivel base del océano se encuentra temporalmente más elevado como consecuencia de El Niño. 

¿Se puede detener un Super El Niño?

Nancy Tran planteó qué puede hacerse para mitigar el fenómeno.

Swain explicó que El Niño forma parte de un ciclo natural del sistema terrestre y que no es un proceso que los seres humanos puedan controlar directamente.

El científico utilizó la analogía de una “válvula de escape de emergencia”, mediante la cual parte de la energía acumulada en los océanos se libera hacia la atmósfera.

Lo que sí puede modificarse, señaló, es el contexto climático en el que estos eventos se producen.

“La parte de control que sí tenemos sobre la probabilidad y magnitud futura de eventos extremos de El Niño como este es abordar el cambio climático”, afirmó. 

 Informar sin exagerar, pero tampoco minimizar

Swain también advirtió sobre otro riesgo: la manera en que fenómenos climáticos de esta magnitud son comunicados al público.

Según explicó, la información puede comenzar a circular de forma exagerada en internet y terminar convertida en titulares hiperbólicos. Después, científicos y periodistas pueden reaccionar intentando corregir esas exageraciones hasta el punto de minimizar riesgos que sí están respaldados por la evidencia.

“La ironía es que la exageración conduce a restarle importancia a lo que está ocurriendo”, afirmó. 

Swain hizo entonces una petición específica a periodistas y editores:

“Por favor, piensen cuidadosamente en los titulares”.

Para el científico, el mensaje ya es suficientemente relevante sin necesidad de exagerarlo: las proyecciones apuntan a un El Niño muy fuerte, potencialmente el más intenso registrado, y algunas regiones podrían experimentar consecuencias importantes. 

Pero preparación no significa pánico.

Aunque El Niño no puede evitarse, Swain sostuvo que existen medidas para reducir sus consecuencias y que actuar frente al cambio climático puede limitar el contexto de calentamiento en el que futuros eventos extremos se desarrollarán.

“Hay cosas que podemos hacer para mejorar los resultados”, afirmó.