Urgente mejor Estado

La distribución de la vacuna está generando profundos debates, por un lado, positivos sobre como la ciencia y la investigación con evidencia han permitido desarrollar tan rápidamente la posible solución al COVID. También sobre el poder económico de las empresas farmacéuticas, el sector de la salud y el aumento de la inequidad en el acceso. Per tal vez el principal debate de fondo se refiera a la efectividad del estado y su rol en las próximas décadas.

Ya la discusión no es únicamente que tamaño del Estado requiere un país, o la proporción según el producto de la economía. Sino que mas allá de la conclusión a la que los diferentes bandos ideológicos lleguen, lo que no queda duda es que los países necesitan estados efectivos, que puedan llevar adelante políticas públicas que tengan impacto en la sociedad, que empoderen a los ciudadanos.

Como dicen claramente John Micklethwait editor de Bloomberg y Adrian Wooldridge columnista de The Economist en su reciente libro The Wake-Up-Call, es justamente la innovación en la creación del estado lo que hizo mas competitivo a los países de Occidente, en términos de desarrollo económico y social frente al resto del mundo. Primero con el establecimiento del estado nación que generó competencia entre los países europeos, con un estado que protegía las libertades individuales y la propiedad privada, y luego con el estado de bienestar que buscaba incluir a sectores que dejaba fuera la economía de mercado. Pero es justamente aquí, en la efectividad del Estado, donde las naciones orientales parecieran estar sacando ventaja.

Países como Corea del Sur, Singapur, Taiwán, han sido mucho mas efectivos en el combate a la pandemia, aunque también en algunos casos generando tensión entre la libertad individual, la seguridad y la protección sanitaria. Pero este es solo un indicador de estados que son mas efectivos proveyendo seguridad a sus ciudadanos, salud, educación, buena infraestructura y cumplimiento de las normas y regulaciones. De igual manera sucede con China, claramente el principal adversario de Estados Unidos en las próximas décadas, que paradójicamente también ha tomado el modelo occidental del estado.

En América Latina se hace mas importante aún dar este debate, donde todavía sufrimos permanente inestabilidad económica, altos niveles de pobreza y baja calidad de educación y salud. Todos temas donde el estado debe tener un rol central, como regulador, evaluador y en muchos casos prestador. Esto se suma a la creciente importancia de las Ciudades, como tal vez el nivel del estado mas cercano a los ciudadanos, que puede aportar respuestas rápidas y concretas.

Un punto clave que mencionan Micklethwait y Wooldridge se refiere a la importancia de atraer el mejor talento a trabajar al estado, y pagar buenos salarios. Algo que han hecho mucho bien países como Singapure y Hong Kong, pero que sigue siendo un desafío en la mayoría de los países de América Latina.

A corto plazo, los desafíos de un estado mas efectivo se harán mas relevante con los altos niveles de endeudamiento y déficit que han contraído la mayoría de los países, que sobretodo en los menos desarrollados generará limitadas posibilidades de intervenir y tener impacto.

Vale destacar que la tecnología juega un rol transcendental en este debate, no solo en términos de la importancia de digitalizar procesos y servicios públicos, sino principalmente porque las redes sociales están generando niveles de demanda que muchas veces los Estados no tienen capacidad de responder. Cada individuo con su celular presenta hoy una demanda directa y diferente, y esto se da al mismo tiempo que los tradicionales “agrupadores” de intereses, como los partidos políticos, instituciones comunitarias, asociaciones civiles tienen menos representatividad y confianza de los ciudadanos.

En América Latina necesitamos un mejor Estado, mucha innovación para re imaginarlo y la audacia para implementarlo, entendiendo que es fundamental definir políticas públicas de abajo hacia arriba, que empoderen a todos los ciudadanos. Todo esto en un contexto donde hay mucha presencia de intereses creados y años de políticas que no han sido efectivas en generar oportunidades para todos. ¡Pongamos manos a la obra!